miércoles, 16 de diciembre de 2015

Sobre la Guerra y la Paz - Blog de la Orden Rosacruz

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De Hugo Casas
15 diciembre, 2015
 
 

¿Es posible construir un mundo en el que el ideal de la Paz se manifieste plenamente?

Ya que estamos en unas fechas en las que frecuentemente nos deseamos la paz unos a otros, me gustaría dedicar estas líneas a una reflexión sobre la guerra y la paz.

Desde que el mundo es mundo, los hombres se han matado entre sí por distintas razones: políticas, económicas, religiosas, geopolíticas, etc. De manera general, se han llevado a cabo guerras para apoderarse de la propiedad de los demás o para imponer por la fuerza una manera concreta de vivir o de pensar. Además, todas las guerras tienen en común que han sido desencadenadas por algunos individuos a expensas de poblaciones enteras. Y hasta hace muy poco los que luchaban eran reclutados obligatoriamente, no teniendo más remedio que matar o morir. Por otra parte, todo el mundo sabe la suerte que estaba reservada a los desertores. Si observamos la historia, podemos observar que el ser humano siempre ha encontrado razones “válidas” para hacer la guerra.

A priori, se podría pensar que las cosas no han evolucionado positivamente en este aspecto. Sin embargo, un estudio reciente muestra que más allá de las apariencias, hoy en día hay muchas menos guerras que en el pasado, incluso reciente. Si tenemos la impresión de que hay muchos conflictos armados, es porque los medios de comunicación muchas veces los destacan, e incluso a veces los escenifican. Somos muchos, cada vez más, los que pensamos que esta puesta en escena por su parte aporta poco en términos de información y sin embargo ayuda a trivializar la guerra, alimentando su aspecto más violento e inhumano. Pero evidentemente llena columnas en los periódicos y ocupa tiempo de emisión en la radio y la televisión…

Hay otro hecho que pone de manifiesto que las conciencias ha evolucionado positivamente en la relación que tenemos con la guerra. Hoy en día, y como todos sabemos, en algunos países se envían cascos azules para evitar que la gente siga matándose entre sí. Del mismo modo, existen misiones militares que en algunos casos han acabado con ciertas dictaduras. Es cierto que muchas veces esto posee otros objetivos encubiertos; ciertamente, a veces hay un “doble rasero”. Pero es innegable que la guerra y la esclavitud de los pueblos en general, ya no dejan indiferentes a nadie.

No obstante, como seres humanos que intentan evolucionar debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer para que haya menos guerras, o incluso ninguna? Sin ninguna duda hay que fortalecer los intercambios y la cooperación entre todos los países; mejorar la distribución de los recursos naturales y los productos de la economía; asegurarse de que todos los seres humanos disfruten de sus derechos legítimos y puedan vivir dignamente en el plano material, etc. En otras palabras, poner fin a las causas sociales, políticas, económicas y de otro tipo que conducen a los pueblos y las naciones a atacarse mutuamente. Pero sobre todo, debemos crear tanto en nosotros mismos como en la sociedad una cultura de la paz, algo que el famoso artista y rosacruz Nicolás Roerich había tratado de hacer a principios del siglo XX. En este orden de ideas, la Orden Rosacruz AMORC publicó hace algún tiempo un texto titulado Contribución Rosacruz a la Paz, que sin duda recomiendo leer.

No se puede mencionar la guerra, sin hablar de lo que la hace tan mortífera: las armas. Si ningún científico, ningún ingeniero, ningún técnico ni ningún fabricante quisiera utilizar su inteligencia y su conocimiento para fabricarlas, por no hablar de aquellos que comercian con ellas y las promocionan, es obvio que el problema sería del todo diferente. Por desgracia, la inconsciencia de algunos y la codicia de otros hacen que la industria armamentística sigua hoy creciendo. ¿Para cuando un decreto internacional que prohíba la fabricación y la venta de armas? Es difícil decirlo, pero es obvio que es fundamentalmente en la conciencia humana donde debe florecer en primer lugar el ideal de la Paz, y desde ahí extenderse hacia la sociedad entera. Entonces ya no hará falta ninguna legislación externa que prohíba la guerra, porque será la paz la que reine en el interior y el exterior del ser humano.
 
 
 

Derechos de autor imagen: Isoga




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