jueves, 4 de febrero de 2016

Los Libros Sagrados - Blog de la Orden Rosacruz

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De Hugo Casas
2 febrero, 2016
 
 
 
 
 

¿Son los llamados “libros sagrados” una referencia espiritual para nuestra época?
 
 
 
 

Como todos sabemos, las religiones actuales se basan en ciertos “libros sagrados”, es decir, en escritos atribuidos si no al propio Dios, si a un sabio, profeta o mesías al que están vinculadas o a sus discípulos directos o indirectos. Esto es así en el caso de la Biblia para los judíos y los cristianos, el Corán para los musulmanes, los Upanishads para los hinduistas, el Tripitaka para los budistas, etc. Por extensión, los fieles creen que los textos de la religión que siguen representan la Verdad divina, y por lo tanto, son inmutables y eternos.

A pesar del gran respeto que tengo hacia todas las religiones y sus libros sagrados, no creo que estos representen la Verdad divina; menos aún que fuera Dios mismo quien los escribió. Esto en verdad hace de Él un ser antropomorfo que habla y actúa como los seres humanos, algo que desde mi punto de vista no es el caso. Si tenemos en cuenta la filosofía rosacruz, Dios se parece más a una Inteligencia, una Conciencia, una Fuerza, una Energía (realmente no importa el término) informe e impersonal. Desde esta perspectiva, es evidente que no puede ser el autor de cualquier texto, sea el que sea.

Parece obvio que los libros sagrados fueron escritos por los seres humanos. En este sentido, y por muy inspirados que pudieran estar al escribirlos, estos seres eran necesariamente imperfectos y tenía sus propias debilidades y limitaciones. Por otra parte, estos textos fueron escritos hace siglos y estaban dirigidos fundamentalmente a las personas que vivían en un contexto geográfico y sociocultural específicos. Desde entonces, el contexto humano ha evolucionado, así como las mentalidades y las conciencias. Por otro lado, la ciencia también ha realizado progresos importantes, reduciendo significativamente la noción religiosa de “milagro”. En este sentido, creo que gran número de doctrinas y normas de conducta contenidas en los libros sagrados han quedado obsoletas, e incluso arcaicas.

Desde mi punto de vista, estoy convencido de que si Moisés, Buda, Jesús o Mahoma, por nombrar solo a algunos, regresaran a la vida de hoy en día, no dudarían en cambiar doctrinas, normas, preceptos y otros dogmas que ya no se adaptan a nuestra época. También creo que si las grandes religiones siguen sin cambiar nada de su enseñanza, tanto doctrinal como moralmente, están condenados a desaparecer poco a poco. Además, tengo la sensación de que cada vez están más relegadas, incluso por personas que, no obstante, mantienen su fe, pero que ahora siguen otros caminos para realizar su propia búsqueda espiritual.

Pero lo que me parece más grave en relación a este asunto, es el hecho de que muchos creyentes están dispuestos a luchar entre sí, o incluso a matar en el nombre de lo que se enseña en los escritos sagrados de su religión. Como resultado tenemos el excesivo dogmatismo y, en casos extremos, el fundamentalismo y el fanatismo. Sin embargo, en este campo, más que en cualquier otro, creo que existe una virtud que todo creyente debe cultivar: la tolerancia. Yo añadiría que la mejor manera de vivir la propia fe es asociarla al uso de la razón, que sigue siendo para los seres humanos, el baluarte contra el oscurantismo religioso y contra todos los horrores que se pueden generar en este mundo.

Derechos de autor imagen: Kevin Carden


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