lunes, 25 de abril de 2016

Sobre la Amistad - Blog de la Orden Rosacruz

 
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Sobre la Amistad - Blog de la Orden Rosacruz







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Sobre la Amistad
De Hugo Casas
19 abril, 2016

La amistad es posiblemente una de las más nobles expresiones del amor humano.

Todo ser humano necesita amar y ser amado para ser feliz. Sin embargo, existen varios grados en la expresión de ese amor, por ejemplo el amor entre los esposos, entre padres e hijos, entre abuelos y nietos, entre tíos y sobrinos y por supuesto entre los amigos… En este último caso, se habla más bien de amistad, en el sentido de que su afecto no es filial y no concierne a los miembros de una misma familia de “sangre”, sino a personas que son a priori “exteriores” a ella. Sin embargo, como todos sabemos, los amigos pueden tener lazos más poderosos, más sinceros e incluso más duraderos que los propiamente familiares.

Otra particularidad de la amistad reside en el hecho de que está libre de toda dimensión sexual, lo que no es generalmente el caso del amor que une a un matrimonio, en particular cuando son jóvenes. No hay pues una segunda intención de esta naturaleza entre dos amigos. Del mismo modo, no hay pasión del uno por el otro, en el sentido verdaderamente “pasional” de este término. Cuando una amistad se teje entre dos personas, es por otras razones. Simplemente se gustan y se frecuentan porque se aprecian como individuos, o más exactamente como personalidades.

Es difícil decir qué hace que la gente estreche lazos de amistad. En principio, suele producirse un encuentro que puede ser “casual” o no. Muy a menudo, hay un segundo encuentro, un tercero, etc., porque uno no se convierte en amigo de otro “de golpe”. Para eso, es necesario aprender a conocerse, o incluso a reconocerse, para luego apreciarse. Eso necesita de tiempo y, por lo tanto, de paciencia. Y cuando se trata de una verdadera amistad, no deja de reforzarse con el paso del tiempo y generalmente dura hasta la muerte, hasta el punto que la otra persona que permanece en este plano experimenta un vacío que es difícil de llenar, como cuando se pierde a un familiar querido.

La fuerza de la amistad radica sobre todo en que es desinteresada en todos los aspectos y que da sin esperar nada a cambio. Por otra parte, no necesita que el otro sea como nos gustaría que fuera en su forma de pensar, de actuar, etc. Simplemente nos gusta, con sus defectos y debilidades, con sus cualidades y talentos, que normalmente son una fuente de inspiración y una invitación a mejorar uno mismo. Sin duda, el verdadero amigo es un alma hermana, razón por la cual nos sentimos tan conectados con él o ella en el plano interior.

Me he referido varias veces a la “verdadera amistad”, o al “verdadero amigo”. ¿Por qué? Debido a que la amistad, como bien sabemos, no se construye a través de un “clic” en una red social en particular. No quiero criticar las relaciones y vínculos que pueden establecerse hoy en día en internet, simplemente digo que es imposible tener varias decenas de amigos dignos de este nombre. Sin embargo, nada se opone a que un amigo virtual un día se convierta en un amigo real. Pero eso siempre supone que se encuentren, se relacionen, hagan cosas juntos, posiblemente que discutan de vez en cuando… es decir, que vivan experiencias comunes que les permitan crecer a ambos como personas.

Derecho de autor imagen: rawpixel

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