viernes, 6 de mayo de 2016

El Perdón - Blog de la Orden Rosacruz

* * *




El Perdón - Blog de la Orden Rosacruz






* * *
El Perdón
De Hugo Casas
3 mayo, 2016

El perdón puede llegar a ser una piedra angular en nuestras relaciones

El concepto del perdón está presente en casi todas las religiones. En este sentido, consiste en no mantener resentimiento, hostilidad y menos aún odio contra una persona que nos ha ofendido, ya sea que esa falta fuera real o percibida. Por extensión, también significa renunciar a castigar o condenar a los demás por su mala conducta. Sin embargo, y al contrario de lo que generalmente se cree, el perdón no es un concepto exclusivamente religioso. De hecho, un ateo puede perdonar tanto como un creyente. En este caso, lo hace en nombre de los valores seculares en los que cree o a los que se adhiere.

¿Es fácil perdonar? Creo que todos sabemos que no. Cuando nos sentimos ofendidos, engañados, traicionados, manipulados, dolidos… por otra persona, con o sin razón, la reacción más común es la de querer resarcirnos, a menudo hasta el punto de sentir deseos de venganza. En otras palabras, es la ley del Talión (ojo por ojo…) la que surge en la mente de la mayoría de la gente. En este sentido, debemos recordar el brillante comentario de Mahatma Gandhi: “A ese ritmo, el mundo se quedaría ciego …”.

¿Es necesario perdonar? Creo que sí, y esto por lo menos por tres razones: en primer lugar, porque es un acto de humildad, en el sentido que se reconoce que uno mismo también es imperfecto y que tenemos cosas por las que ser perdonados. En segundo lugar, porque libera todo resentimiento y contribuye a la paz interior, que es un enorme factor de bienestar. En tercer lugar, porque es un acto de amor que engrandece a quien hace gala de él, y esto, sobre todo cuanto mayor es el agravio que hayamos sufrido. Además, puesto que muchos admitimos la existencia de la ley del karma, nada es más sabio que dejar las cosas atrás, sin deseos de venganza.

Por supuesto, hay cosas más fáciles de perdonar que otras. Por ejemplo, no es difícil perdonar a un familiar que ha sido injusto con nosotros y se disculpó sinceramente. Sin embargo, podemos entender que una persona de la que han abusado o a la que han asesinado a uno de sus seres queridos, se niegue a perdonar al criminal, sobre todo si él no muestra ningún remordimiento. Sin embargo, cuanto más creamos que existen buenas razones para no perdonar, más sentido y valor tiene el concepto del perdón.

En el lenguaje cotidiano, a menudo decimos que debemos perdonar pero no olvidar. Eso me parece del todo acertado, porque si nos olvidamos de las experiencias que nos llevaron a lo que hemos experimentado en términos de agravio y sufrimiento, estamos condenados a revivirlos, tarde o temprano, tanto a nivel individual como colectivamente. Así que lo ideal es mantener esa experiencia en la mente, pero ser capaz de recordarla sin sentir rencor, remordimiento o resentimiento, y sin odiar a los que la han provocado. Obviamente, es difícil…

Derecho de autor imagen: wklzzz




*      *      *

No hay comentarios.:

Publicar un comentario