sábado, 27 de diciembre de 2025

¡Sabemos, sabemos que esto cuesta! Tefilo



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1) Continuación sobre las dificultades.-
Pregunta;
La primera dificultad que podemos manifestar, son los hábitos, las costumbres.
Las costumbres de hacer las cosas de una determinada forma, que se han venido haciendo durante años, que viene a formar como una segunda naturaleza, como una forma de ser..
e indudablemente, vemos y notamos que cuesta cambiar.
Es como una segunda piel que tenemos puesta a lo largo del tiempo y …
¡Cuesta!
Jesús.-
¡Sabemos, sabemos que esto cuesta!
¡Ya sabemos que esto es así!
Que estos niveles en que la parte física tiene todavía una fuerza y un poder, cuesta variar los hábitos y las costumbres tan arraigadas;
porque son costumbres no de esta encarnación, sino de todas que se han ido acumulando y se han ido potenciando a través de los tiempos.
Pero lo que queremos decir, lo que quiero deciros, es que no podéis quedaros pasivos.
Recordad que hemos dicho, que una de las características que pueden apreciarse, es que se pasa de una actitud pasiva, una actitud de atención, de observación, de meditación, de pensamiento...
una actitud pasiva por tanto.
Se pasa a una ACTITUD ACTIVA , una actitud en que sientes la necesidad de accionar, de actuar.
La necesidad de cambiar, de cambiar en ti.
Recordad que esto ya se expresó, cuando este Ser, éste hermano nuestro,éste, Tefilo, transmitió lo que se tenía que entender por las bases de cambio.
Ya os decía, que es importante la acción, es importante variar aquello que se estaba sosteniendo, para admitir ahora, aquello que se está analizando.
¡Bueno!...
Hemos llegado ahora a un punto, que es un paso más...
un paso más de aquello que se expresó en las manifestaciones de Tefilo..
¡Es un paso más!!!
Un paso más, porque obliga a una acción de limpieza de conceptos, a una lección de limpieza de ideas, a una lección de limpieza de actitudes, de formas.
Y esto hay que hacerlo.
Es una acción, es una obligación de trabajo que hay que hacer, para ir acomodando todas las energías que se van a a dar en la nueva etapa evolutiva.
¡Si, si!.
Sabemos perfectamente, que estos hábitos son realmente unos rejones, que se han grabado en los espíritus.
Pero el razonamiento, la voluntad y la firmeza para conseguir cambios...
esto es imprescindible.
Es que no es es simplemente imprescindible para ahora; es imprescindible para demostrar, para poner en ejercicio, para ejercitarse y practicar, la capacidad de control y de dominio.
La capacidad de control y de dominio,
que tendrá que ser cada vez mayor,
en la medida que se va acercando el Ser a los momentos de cambio.
La disposición de control en estos momentos, debe de ser total.
Y el Ser debe de decidir aquello que le conviene hacer, sin ninguna duda y por tanto sin ninguna resistencia.
Hay que PRACTICAR AHORA,
hay que empezar ahora con este ejercicio de dominar estos hábitos y costumbres, para formar las bases de trabajo adecuadas y correctas.
¡Bueno!
Ya os dais cuenta, que la acción ya no empieza a ser tan fácil.
Se podía comprender la necesidad de cambiar una imagen, una idea, un concepto, una manera de responder o de sentir...
pero este cambio, que es imprescindible,
podemos darnos cuenta, ya lo sabemos,
¡que no es fácil de alcanzar!.
Pero debe de hacerse.
Inevitablemente debe conseguirse, más tarde o más temprano.
Pero hay que empezar..
Hay que empezar por dominar los aspectos que producen resistencia;
los que impiden que la voluntad se mueva,
para desarrollar actitudes correctas, armónicas..
con lo que debe de ser la manera de actuar.
La manera de actuar de lo que estamos diciendo, del Mundo de Regeneración,
de esta nueva etapa evolutiva
más alta,
más pura,
más sensible,
más llena de Amor constante.
Una Luz continua, donde ya no existen sombras.
Las claridades son iniciales,
pero son claridades sin sombras algunas.
Por tanto, es una manera de acomodarse a esta situación,la que se está esperando que se produzca AHORA.
Tefilo





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V.B. Anglada ~ Los ángeles y las facultados psíquicas.

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V.B. Anglada 

Los ángeles y las facultados psíquicas.

Vamos a analizar en primer lugar lo que hay que entender por facultades psíquicas.

Esotéricamente son sentidos superiores que se desarrollan en el individuo a medida que éste avanza en su evolución espiritual. Para ser más concretos todavía podríamos decir que son el...?...

Estructuración Dévica de las Formas aspecto sutil de los cinco sentidos físicos conocidos: oído, tacto, vista, gusto y olfato, o sea, la prolongación de estos sentidos en los niveles astrales y mentales de la vida del hombre. 

Desde un punto de vista racional y científico podríamos decir que las facultades psíquicas son "fenómenos en el éter" que surgen del centro de conciencia que llamamos Yo. Estas facultades se extienden en ondas concéntricas cada vez más dilatadas hasta abarcar la totalidad de los vehículos sutiles, introduciendo en ellos más intensa vibración, o vida, y obligando a éstos a responder a la misma mediante el desarrollo de las capacidades internas o sentidos en latencia. Lo mismo que hizo el individuo, el ser o el Yo espiritual al desarrollar los cinco sentidos físicos, debe repetirse íntegramente en cada nivel de conciencia, hasta que finalmente el Yo espiritual es dueño absoluto de sus vehículos o mecanismos de expresión en los tres mundos y puede lanzarse entonces a la gran aventura de lo Cósmico que culmina en Síntesis, en el gran Centro místico de SHAMBALLA, en donde el Hombre se convierte en un Testimonio de la Luz y en un Servidor del Plan. En una palabra, en un agente consciente del Plan de la Divinidad aquí en la Tierra.

Hacemos estas necesarias declaraciones para situar las facultades psíquicas en el justo lugar que les corresponde en la evolución espiritual del ser humano y para tratar de desvanecer el hálito de misterio con que usualmente se le suele rodear. Al decir que las facultades psíquicas son "fenómenos en el éter", introducimos la idea de participación angélica en la manifestación de los mismos. También podemos asegurar que no existe manifestación alguna de tipo paranormal o psíquico en la que no intervengan directamente los agentes invisibles o dévicos que utilizan el éter del Espacio como vehículo de manifestación. La Ectoplasmia, es decir, la parte de la Ciencia Parapsicológica que estudia la creación de formas en los niveles astrales, se basa principalmente en la participación de ciertos particulares devas etéricos, especializados en la sustanciación del éter, que crean el ectoplasma. Tales devas existen por doquier y no hay manifestación de tipo etérico o ectoplásmico en la que no intervengan directamente estas criaturas invisibles del éter. La causa de que la inmensa mayoría de los investigadores parapsicológicos no hayan percibido aún su actividad se debe a que todavía no han desarrollado los necesarios sentidos de percepción en los Planos Astral y Mental, existiendo por ello grandes lagunas en el curso de sus investigaciones. Lo mismo ocurre con el fenómeno de la levitación, producido por la actividad de otros devas más sutiles, con capacidades de "introducir luz en la sustancia física" y hacerla permeable a la acción de otro tipo de éter más puro y menos sustancia que produce y determina una inversión completa de las leyes de la polaridad, tal como las conoce y estudia el hombre de Ciencia.

Estas ideas son sólo un intento de presentar las facultades psíquicas dentro del orden normal y natural de la evolución. No guardan relación alguna con las pretendidas afirmaciones de que quienes las poseen son seres "superdotados" o de que pertenecen únicamente al equipo expresivo de personas de alta evolución espiritual. En este orden de ideas hay que distinguir dos clases de poderes psíquicos: los que provienen del pasado ancestral de la Raza y pueden ser considerados virtualmente trascendidos, y los que pertenecen a la evolución espiritual de la humanidad del presente. Los primeros son sólo rudimentos de pasadas evoluciones, los segundos son el intento espiritual y científico del hombre inteligente de nuestros días en pleno ejercicio de actividad mental. Durante el período atlante el ser humano desarrolló grandes poderes psíquicos en el Plano Astral. Tales poderes o facultades estaban en relación con la evolución del gran centro etérico del plexo solar y eran el paso obligado del proceso instintivo del hombre animal al ser humano autoconsciente, teniendo como objetivo desarrollar la sensibilidad emocional o psíquica en el cuerpo físico. Entre tales facultades pueden ser citadas la clariaudiencia, la mediumnidad, la clarividencia, la proyección astral, la ectoplasmia, etc. pero, teniendo en cuenta que dicho desarrollo se realizaba completamente aparte de la voluntad individual, el hombre no se daba cuenta de lo que sucedía en su interior ni en el dilatado escenario de sus experiencias astrales.

Idéntico proceso se está desarrollando en la actualidad en la evolución de las especies superiores del Reino Animal. Estas especies se están preparando para convertirse en los hombres del futuro y están progresando a partir del gran centro astral del plexo solar que es su centro inductor e instintivo. Los caballos, los perros, los gatos, los elefantes, cierta especie de simios, así como algunos animales marinos, tales como las ballenas y los delfines son "muy psíquicos". Estos, a igual que las especies humanas poco desarrolladas, reminiscencias de aquellas que vivieron en la época atlante sin haber logrado consumar su experiencia, están desarrollando ciertos mecanismos de percepción en los bajos niveles del Plano Astral. Es evidente que todas estas especies evolutivas, en sus niveles respectivos de evolución, "oyen, ven y participan", aunque inconscientemente, de la evolución de sus sentidos astrales de adaptación a la vida. Pero, repetimos, tales facultades psíquicas deben ser consideradas como inferiores y situadas "bajo el umbral de la conciencia" con respecto al hombre inteligente de nuestros días. La inteligencia exige discernimiento y control, y todo poder psíquico no controlado ha de ser considerado como de tipo inferior y relegarse por lo tanto a las zonas de "santo olvido de la conciencia". Tal como esotéricamente se nos ha enseñado... "toda actividad psíquica no controlada constituye un freno para la evolución espiritual de la Humanidad". Sin embargo, muchos aspirantes espirituales de nuestros días tienden a rememorar, a revivir o a reproducir la actividad de ciertos centros inferiores situados por debajo del diafragma en un intento de obtener poderes psíquicos. Con lo cual, y sin darse cuenta, establecen contacto con aquellos devas del mundo astral inferior que en lejanas épocas cooperaron en la creación del cuerpo astral de la humanidad, pero que como ya dijimos anteriormente, actualmente trabajan con la evolución del Reino Animal.

El hombre civilizado de nuestra época debe dejar de ser astral e instintivo y realizar su evolución en el Plano Mental con lo cual establecerá contacto con los devas de la mente, de naturaleza eléctrica, altamente dinámicos e incluyentes. Deberemos recordar al respecto que a partir de la segunda mitad del siglo XIX empezaron a regir para la humanidad unas nuevas reglas evolutivas. Dichas reglas culminaron con la maravillosa aportación de Mdme. Blavatsky acerca del Reino Espiritual y de la Gran Fraternidad de Hombres perfectos que dirigen sabiamente el Plan de la evolución planetaria. Las aportaciones espirituales aludidas tuvieron como consecuencia el enaltecimiento de la visión de un gran número de seres humanos y, como consecuencia de ello, la corriente espiritual evolutiva se elevó, simbólicamente hablando, por encima del diafragma hacia los centros superiores, desde el centro cardíaco al centro ajna pasando por el centro laríngeo. Un grupo escogido de discípulos pertenecientes a aquella época y otros muchos que les sucedieron en nuestros días lograron desarrollar grandes poderes psíquicos, pero de carácter mental e inteligentemente controlados por una voluntad potente e integradora.

Enjuiciamos la acción del tiempo, somos observadores impersonales de un proceso que se desarrolla ante nuestra visión contemporánea, no añadimos ni quitamos nada al proceso regenerador de la Raza, pero sí somos muy conscientes de las grandes oportunidades del presente y de la gran verdad esotérica de que el pasado debe relegarse bajo el umbral de la conciencia para ofrecerle al futuro la gloria de nuestras experiencias del presente. Empezamos a considerar inteligentemente las facultades psíquicas que corresponden a nuestra época y a nuestra Raza y para ello hemos hecho un profundo análisis de las aportaciones psíquicas que cada Era ha de introducir en la conciencia del ser humano plenamente identificado con la misma. Veamos:


* TERCERA RAZA LEMUR

Cualidad Física

- Desarrolló los cinco sentidos físicos de oído, tacto, vista, gusto y olfato. Contacto etérico con los Estructuración Dévica de las Formas devas del Plano Físico.


* CUARTA RAZA ATLANTE

Cualidad Astral

- Inhibió en cierta manera y hasta cierto punto la actividad de algunos de los sentidos físicos y desarrolló la clariaudiencia, la mediumnidad, (manifestada correctamente en un principio como contacto con los devas astrales), la clarividencia y ciertas formas de psicometría y proyección astral, aunque sin efectivo control individual.


* QUINTA RAZA ARIA

Cualidad Mental Concreta

- Debe inhibir, o situar bajo el umbral de la conciencia su sensibilidad psíquica o astral y desarrollar el sentido mental del discernimiento como bases del control de la personalidad psicológica y como un elemento coordinador de los demás sentidos actuantes. Contacto con los devas eléctricos del Plano Mental.


* SEXTA RAZA

Cualidad Mental Abstracta

- Utilizará la Mente como instrumento de coordinación superior con los niveles espirituales del Ser y revelará el sentido de la Intuición. Contacto con los Ángeles Solares.


* SÉPTIMA RAZA

Cualidad Espiritual

- Utilizará un sólo sentido que será de SÍNTESIS de todos los demás sentidos, los del cuerpo físico, los de la sensibilidad astral y los de la actividad mental. Contacto con los Ángeles superiores del Planeta.



Vicente Beltrán Anglada



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jueves, 25 de diciembre de 2025

Nostradamus 2026 - Letter to Cesar:

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  Nostradamus 2026

Letter to Cesar:
# 1

“Your late arrival into this world, Cesar Nostradamus, my son, compels me to commit to writing, so that I may leave you this memento after my physical demise, that which the Divine Essence has allowed me to know of the Future through the Astronomical Revolutions.

It is for the common benefit of humankind that I dedicate this work to you, the fruit of an uninterrupted series of nocturnal vigils throughout my already long life.

And, because it is the will of the immortal God that you are not yet awake to the natural light He has bestowed upon this earthly shore, and that I must traverse alone, under the sign of Mars, the months of your early childhood, and that you have not even reached the more robust years in which my company would be possible, and that, therefore, your understanding, too weak now, cannot receive anything from this quest I undertake, which, by the force of circumstances, will end with my days.”

Since I cannot transmit to you in writing what is only possible through oral tradition—those words inherited among our people that would, in turn, open for you the path of hidden prophecy, because, under writing, time would render them ineffective, and they will remain locked within my Heart.

Considering also that for humankind future events always remain definitively uncertain, being governed by the inestimable power of God, who never ceases to inspire us, not through Dionysian transports or delirious movements, but rather through the astronomical figures He presents to us: “Outside of divine approval, no one can accurately foretell fortuitous and particular events, nor without having been touched by the breath of the prophetic spirit.”


Recalling, moreover, that long ago, and on many occasions, I predicted well in advance, specifying the places, events that actually occurred in them—predictions I never ceased to attribute to the power of divine inspiration—that I also announced as imminent certain calamities or prosperity which soon came to affect the areas I had designated among all those extending across the different latitudes, that afterward I preferred to remain silent and not reveal my predictions to the world, even refraining from putting them in writing, so great was my fear of the ravages of time, and not only of the present time, but also, and above all, of most of the eras to come:
for the kingdoms of the future will appear in such unusual forms, because their laws, doctrines, and customs will change so much in relation to the present ones, to such an extent that I could call them diametrically opposed, that if I had attempted to describe those kingdoms as they will truly be, future generations—I mean, those who still have the Under the order in force today, those generations, I say, felt forever secure within their borders, their societies, their way of life, and their faith. They would not have believed what they heard, and would have condemned a description that was, therefore, true—a description that, too late, will be accepted for centuries to come… To be continued…
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